«Cuando construimos, debemos pensar que construimos para siempre».
John Ruskin. Capitulo VI: «The Lamp of Memory», Las Siete Lámparas de la Arquitectura, 1849.
Reconozco que tenía ganas de visitar lo que queda de este monasterio. Su ubicación estratégica entre Benavente y Zamora, al estar cercano a la Autovía de la Vía de la Plata (A-66) facilita su acceso. Basta con tomar la salida de Granja de Moreruela (la población vecina que toma nombre del monasterio), para acercarnos hasta el paraje.
Y es que la localización del monasterio, -como de otros tantos-, no es cuestión de azar. La Orden del Cister, escogió para una de sus primeras fundaciones en la Península Ibérica un paraje regado por el Esla, colindante a la Vía de Plata, justo donde el Camino Mozárabe se separa de la vetusta calzada romana para buscar la tumba del Apóstol por tierras sanabresas y orensanas. De este camino sanabrés ya hice referencia en el Monasterio de Oseira, por donde también discurre.

En la actualidad, para llegar a las exuberantes ruinas de Santa María de Moreruela, tomaremos desde Granja de Moreruela una bien asfaltada carretera local durante unos 3 kms. En el mismo paraje, podremos aparcar nuestro vehículo centro del cercado. Asegúrate de comprobar los horarios (web de turismo de la Junta de Castilla y León), pues fuera del mismo no te será posible visitar la finca.
HORARIOS:
Lunes y martes cerrado.
Invierno (1 octubre – 31 marzo): Miércoles a domingo: 11:00 – 17:00.
Verano (1 abril – 30 septiembre): Miércoles a domingo: 10:00 – 14:00 y 16:00 – 20:00.
Una vez allí, tuve emociones encontradas. Por un lado, -teniendo una visión más positiva- me sentí afortunado porque aquello estuviera aún allí. Las ruinas continúan hablando a los visitantes sobre la historia, el arte, la espiritualidad. Un sentimiento similar al que se tiene cuando se visitan monumentos de la antigua Roma: siguen vivos, porque siguen dialogando con el presente.

Y por otro lado, un sentimiento de lástima, porque la documentación y la imaginación se quedan cortas e insuficientes como para alcanzar a comprender lo que aquel monasterio tuvo que ser. ¡Cuánto arte, cuanta arquitectura, escultura y puntura -entre otras artes- se han perdido! ¡Cuánto daño han hecho los siglos de abandono, de descuido!
Aún así me quedo en cierta media con la máxima de arquitecto y restaurador John Ruskin: «La ruina es bella». Hay un toque romántico, evocador, y sugerente cuando uno mira los paramentos semidesnudos de Moreruela. Uno imagina a los cistercienses orando, o todo un ecosistema de agricultura y ganadería gestionado desde el monasterio. Confesiones. Tratos. Súplicas. Muertes. Algo de todo aquello se respira entre vegetación y sillares bien cortados.

Si te quieres documentar bien, te ofrezco varios enlaces que te ayudarán a sumergirte más y mejor en la historia y el arte de este monasterio:
- El monasterio de Santa María de Moreruela de Granja de Moreruela, en Zamora en Viajar con el arte. Excelente blog donde se recoge la historia y el arte de este monasterio.
- En el Portal de Turismo de la Junta de Castilla y León viene una breve información histórica, pero principalmente útil para planificar tu visita al monasterio y alrededores (Lagunas de Villafáfila, por ejemplo).















