La florentina Piazza della Signoria puede que sea la mayor y mejor sala de exposiciones al aire libre del mundo. Este espacio público tan privilegiado es ahora, como fue siempre, un magnífico escenario que aprovecharon tanto los Médici como la República florentina para hacerse un buen márketing. En ella, buscando un buen punto de vista, podremos encontrarnos hasta con un león hambriento.
Éste león, uno de los dos Leones de Médici, se encuentra, junto a su «hermano» en el acceso a la Loggia dei Lanzi. Esta galería expone alegóricamente al mundo el músculo político y artístico de Florencia. De hecho, los leones de Médici, -uno de ellos de época romana-, inauguraron esta tipología escultórica que ha salpicado gran parte del mundo occidental.
Al fondo, la réplica del David de Miguel Ángel, con esa mirada siempre tan calculadora, parece no inmutarse tras llevar siglos mostrando sus intimidades a propios y extraños. Y aquí, desde este punto de vista, parece también indiferente al bocado del león de mármol.
La noche ha bañado a Florencia con una fría lluvia invernal. Los charcos duplican las siluetas de los palacios medievales. Los turistas parecen aún agazapados en sus respectivos hospedajes, como esperando a que el rumor de la multitud espante las sombras de la silenciosa soledad. Mientras tanto, cuando la ciudad se despereza, parece aún escucharse el rugido de un león hambriento.
Raúl Alonso. Florencia. Toscana. Italia. 14 de diciembre de 2024, 09:10.

