La Piazza dei Miracoli es uno de esos lugares en la Tierra donde la humanidad ha demostrado que cuando quiere es capaz de emplear una destreza digna de dioses. De ahí su bautizo por parte de d’Annunzio como «de los milagros». Es curioso como en el mismo lugar, ciertos turistas, atrevidos fotógrafos, o algún grupo asilvestrado son capaces de mostrar un grado de estulticia bastante generosa. En la plaza de los milagros…
Son poco más de las tres de la tarde de un martes de marzo, y desde esa ventana del piso superior del baptisterio, la vista me hace sentir privilegiado. La portada románica del duomo, con los característicos pisos de columnatas superpuestas, tan propias de la arquitectura pisana, pugnan por reclamar la atención frente a su vecino campanile, que quiere sobresalir por lo alto. El cielo amenaza con una lluvia que no llegará, pero eso poco importa cuando el arte brilla con su luz propia.
Raúl Alonso. Pisa, Toscana, Italia. 05 de marzo de 2024, 15:05.

