Valladolid, mi ciudad, goza de una impronta histórica generosa. Algunos retazos de ese pasado más o menos glorioso se han conservado en el callejero de la ciudad. Así pues, la calle Especería hace referencia al lugar donde los vendedores de especias se colocaban para vender sus productos. Vecina a Cebadería, Lencería, Corrillo o Lonja, nos hablan de un pasado de fuerte presencia gremial, artesanal y agrícola.
Es un día de diario. Y los vehículos de reparto siguen trabajando a discreción -o sin ella-. Mañana cubierta, pero sin amenazar lluvia. Algunas señoras toman café resguardadas en algunas de las vetustas cafeterías que aún se conservan anejas a la Plaza Mayor. Todo trascurre bajo la presencia del viejo farol colgado del soportal arquitrabado.
Raúl Alonso. Valladolid, Castilla y León. 25 de abril de 2024, 09:45.

