Al ocaso de un caluroso 14 de agosto de 1385, sobre la colina de la vecina Aljubarrota, cerca de una decena de millar de hombres yacían sin vida sobre la ondulada tierra lusitana. La batalla entre las huestes de los dos juanes, Juan I de Castilla y João I de Portugal, acababa con la victoria de la armada anglo-lusitana sobre las tropas castellanas, -apoyadas por Francia y Aragón-. Una sonora victoria de David (unos 6.000 portugueses), contra Goliath (unos 31.000 castellanos) que supuso el cese temporal de las hostilidades entre dos reinos vecinos, pero condenados a batallarse en la Edad Media.
João I, monarca fundador de la lusitana Casa de Avís, en muestra de agradecimiento por el apoyo divino recibido, ordena erigir este Monasterio de Santa Maria da Vitória junto a su nuevo núcleo poblacional que se llamará desde entonces Batalha. Ya en 1386 comenzaron las obras de este vasto complejo monástico entregado desde su origen a la orden dominica. El complejo, además de acoger las estancias comunes del monasterio, se enriqueció al ser elegido como panteón familiar de la dinastía de Avís.

Aunque su construcción abarcara unos dos siglos (1386-ca.1580), el estilo gótico garantiza una gran uniformidad estilística a la totalidad de su arquitectura . Aunque si bien es cierto que podemos observar una ligera transición que va de un gótico más sencillo en las trazas de la iglesia, la Sala Capitular y el Claustro Real, a un gótico manuelino (s. XVI) en las tracerías de dicho claustro.

Podemos resumir su devenir arquitectónico bajo los mandatos de diferentes maestros arquitectos:
- Afonso Domingues (trabaja entre 1386 y 1402) fue el autor de las trazas originales del monasterio. A su muerte estaba levantada gran parte de la iglesia, la sacristía y dos crujías del Claustro Real.
- Maestro Huguet (1402-1438) aportó un toque más internacional al lenguaje gótico de Batalha. Culminó la bóveda de la sala capitular (Sala do Capítulo), la portada occidental de la iglesia, y añadió por orden y patrocinio de D. Duarte (hijo de João I) la Capela do Fundador para albergar el sepulcro de sus padres, y las denominadas Capelas Imperfeitas (inacabadas).
- Fernão de Évora (1448-1477) bajo el patrocinio de Afonso V, concluye varias dependencias y añade al oeste del monasterio el llamado claustro menor o de Afonso V. Su estilo, que se ha denominado como «gótico lineal» es mucho más sencillo, y mira al císter como fuente de inspiración.
- Mateus Fernandes el Viejo y su hijo homónimo (1478-aprox.1515-1530) trabajaron con un lenguaje manuelino en el enriquecimiento decorativo de tres espacios concretos: las portadas de las Capelas Imperfeitas, las tracerías caladas del Claustro Real, y la fuente que podemos encontrar en una esquina del mismo.
- Juan de Castillo (años treinta del siglo XVI) trabaja en un estilo ya plateresco en las tribunas superiores de las Capelas Imperfeitas.



A partir de mediados del siglo XVI, irá sufriendo diversas transformaciones. La reforma de la Iglesia cambiará -entre otras muchas novedades- las prácticas de la Orden de Predicadores hacia una mayor austeridad y ascetismo. Se construirá un tercer claustro en el reinado de João III (será derruido posteriormente) que albergará estancias de los estudios teológicos universitarios.






El terrible Terremoto de Lisboa (1755), el paso destructor de las tropas Napoleónicas (1810-1811), la expulsión de los dominicos de Batalha junto con la Desamortización de sus propiedades (1830-1834), llevaron al conjunto a un estado de abandono al que hizo frente la monarquía y la administración portuguesas desde 1840. La función memorial que aún conserva, tanto por la parte monárquica de la Casa de Avís, como por ser lugar de memoria del Soldado Desconocido de la I Guerra Mundial, fueron haciendo de Batalha un Monumento Nacional cargado de orgullo para la nación portuguesa.
Haré un recorrido rápido por varias de las dependencias:
La iglesia
Consta de tres naves con ocho tramos. Las naves laterales, -como suele ser habitual- son más estrechas y más bajas que la central. El crucero es de cinco tramos que se corresponden con cada una de las capillas.

Las dimensiones, cercanas a los 80 metros de longitud y 32 metros de altura, provocan una sensación de pequeñez desproporcionada, algo similar a la que se produce en Alcobaça. La limpieza de sus líneas, junto a la verticalidad y altura de sus bóvedas hace que la escala humana parezca reducida a la mínima expresión.

Y es que, no nos olvidemos que la finalidad principal del conjunto es la de utilizar la arquitectura como rico marco para ensalzar a la Casa de Avís; pues será panteón familiar de la recién creada dinastía. Así se entiende la desproporción del templo con respecto a las necesidades monásticas mucho más humildes de la comunidad dominicana.









Capela do Fundador
Añadido a la iglesia en su lado sur, esta capilla funeraria de planta central, tiene la función de ser el panteón real de la familia Avís. Se encuentra en el centro el túmulo funerario de los fundadores João I (m. 1433) y Filipa de Lencastre (m. 1415), y en los arcosolios podemos encontrar los monumentos funerarios de algunos de sus numerosos hijos y consortes.



Claustro Real

Construído en la primera etapa, recibe la influencia del Claustro de la Catedral de Oporto. Se articula mediante siete tramos por crujía, que se cubren con bóvedas de crucería y se abren al verde del jardín central mediante arcos apuntados. Dichos arcos fueron decorados décadas más tarde con una fina tarea de reticulado con motivos vegetales y marineros. Al más puro estilo manuelino.












Sala do Capítulo
Como suele ser habitual en la arquitectura monacal, la sala capitular reclama un gran protagonismo arquitectónico. Se trata de un gran espacio abovedado que no precisa de soportes, demostrando así el Maestro Huguet una gran pericia constructiva. Destacan los trabajados ventanales que iluminan su interior con la luz que irradia el claustro.
En 1921 fueron depositados aquí los cuerpos sin vida de dos soldados muertos en batallas de la I Guerra Mundial (uno en Flandes y otro en Mozambique). Desde entonces, esta sala capitular alberga la tumba del Soldado Desconocido, donde miembros de la guardia de honor lo custodian de forma perpetua.



Capelas Imperfeitas
A veces, lo inacabado posee una belleza de la que nunca podrán disfrutar las obras «perfectas». La sugerente propuesta que ofrece un espacio abierto al cielo es absolutamente irrechazable. ¿Cómo habría sido la bóveda que las cubriera? Ahí solamente cabe responder desde la propia imaginación e imaginario de cada persona.

Anexas a la capilla mayor de la iglesia por el exterior, estas «capelas imperfeitas», inacabadas, albergan el túmulo funerario de D. Duarte (1391-1438) y su esposa Leonor de Aragón (1402-1445). Concretamente situados en la capilla principal, escoltados por otras «seis capillas hermanas».
El pórtico de entrada a dicho espacio abierto al infinito, despliega con suma sutileza y pulcritud el abecedario más nítido y temprano del arte manuelino portugués. Puedes observarlo bien en las fotografías. Fíjate en los detalles.









Este monasterio de Santa Maria da Vitória en Batalha, junto al Convento do Cristo en Tomar y el monasterio de Alcobaça, forman parte de la Red de Monasterios declarados Patrimonio Mundial de la Unesco.
Los tres hacen un tríptico ideal para visitarlos en un único día, pues las distancias entre ellos son relativamente cortas.
INFORMACIÓN PRÁCTICA
Horarios:
Invierno (16 de octubre – 31 de marzo): 9h a 18h (última entrada 17h30).
Verano (1 de abril – 15 de octubre): 9h a 18h30 (última entrada 18h00).
Precio: 10€. Consultar diferentes tarifas en la web oficial.
Tiempo estimado de la visita: entre 1 hora y 2 horas y media. Según tus intereses y disponibilidades.
También puedes documentarte más sobre historia y arte en el blog Viajar con el Arte. Dedica dos entradas a Batalha: una a la iglesia y claustros, otra a la Capela do Fundador y las Capelas Imperfeitas.
