De Portomarín a Palas de Rei

Con una longitud aproximada de 25 kms., esta etapa trascurre por la Sierra de Ligonde, que sin duda marca el perfil de la misma. Hasta la mitad de nuestro recorrido (aproximadamente en Ventas de Narón) va picando hacia arriba con mayor o menor intensidad. Y a partir de ahí, se suceden tramos de bajada prolongada con alguna que otra subida «rompepiernas» que obliga a cambiar el ritmo de la marcha.

Es una etapa en la que sufriremos un desnivel positivo acumulado de 486 metros, y uno negativo de 324 metros.

Portomarín

PORTOMARÍN. Iglesia de San Nicolás.

Ya hablamos en la etapa anterior de la historia y de la iglesia de San Nicolás como el monumento más relevante de esta villa lucense. Quizás quepa añadir el ambiente acogedor que se respira, con multitud de peregrinos descansando en sus terrazas o comprando en sus tiendas. Cuando pasé por allí, me llamó la atención la cantidad de peregrinos que disfrutaban de la acogida de sus establecimientos.

A pesar de ser un pueblo que goza únicamente de 60 años de historia -en su ubicación actual- parece llevar toda la vida acogiendo peregrinos, aunque su urbanización moderna no sea la típica de las aldeas gallegas. Y esta mezcla entre la historia jacobea y la modernidad arquitectónica le dan a Portomarín un atractivo único en el Camino.

En el Camino…

Tras abandonar en bajada el casco urbano por la LU-633 y cruzando el puente que salva el rego das Torres, nos disponemos a iniciar una larga subida que atravesará en los primeros kilómetros un bosque con sombra, y en los siguientes 5 kms. aproximadamente, irá paralelo a la carretera citada anteriormente -evitar en situaciones de mucho calor-. Tras este gran lapso de unos 8 kms. sin atravesar ninguna población, alcanzamos Gonzar, donde hay un par de albergues y su típica iglesia. A poco más de un kilómetro atravesaremos Castromaior (dos albergues y bar).

Recomiendo encarecidamente -además, no hay mucha gente que lo haga- desviarse ligeramente del Camino (para luego unirse a él más adelante, no se camina de más), y subir a ver los restos del castro prerromano.

SITIO RECOMENDADO:

  • A unos 250 metros de pasar el Bar de Castromaior, siempre en subida, encontraremos un desvío para visitar el castro de Castromaior. Recomiendo encarecidamente visitarlo; pues aunque queden unos pocos vestigios, puedes dejar volar la imaginación recreando el modo de vida de estos habitantes del siglo IV a. C.

Es uno de los yacimientos arqueológicos de la Edad del Hierro más interesantes del Noroeste de la Península Ibérica. Se desarrolla en la I Edad del Hierro, las fechas confirmadas hasta el momento nos llevan a unas primeras fases datadas en el siglo V-IV a.C., momento de mayor esplendor del poblado, hasta el siglo I a.C.- I d.C., hasta los primeros acercamientos a los romanos, fase en la que el castro es abandonado.

Se sitúa en una suave loma que permite una vista panorámica del margen derecho del río Miño, pero al no ser un terreno abrupto tuvieron que construirse múltiples elementos defensivos que le dan el carácter singular a este asentamiento.

Un intrincado sistema de fosos, murallas, terraplenes y empalizadas rodean el acceso al poblado de casas de muros rectos y regulares agrupadas en barrios. La estructura del poblado crea una serie de calles transversales ciegas, de dominio privado, a las que solo se accede desde la ronda de la muralla. La puerta estaba flanqueada por dos torres y un canal de acceso de más de 14 metros de longitud que se instalaron tres puertas de madera.

CASTROMAIOR. Restos del castro homónimo.

Continuamos uniéndonos al Camino superando las localidades de O Hospital, Ventas de Narón, A Prebisa y Lameiros, donde podremos ver un curioso cruceiro datado en 1670. En la base se representan los símbolos del calvario (martillo, clavos, espinas y calaveras), mientras que en la cruz asombra el relieve de la maternidad o la vida. En un lado está representada la imagen de Cristo y en la otra la Virgen de los Dolores.

Ligonde, que da nombre a la sierra por la que caminamos, y Eirexe, completan la parte central de la etapa. En cualquiera de ellos encontraremos bares y albergues en los que podremos avituallar sin ningún problema.

SITIO RECOMENDADO:

  • Cuando llevas unas horitas caminando, se agradece que en los lugares donde se puede hacer la parada para recargar energías, podamos también descalzarnos y así poder airear un poco nuestros pies. Casa Mariluz, en Eirexe, nos ofrece una amplia pradera donde poder descansar. El día que pasé por allí, lo hice junto a unas gallinas que picoteaban el suelo por allí.

El último tercio de la etapa, que va buscando la unión del Camino con nuestra eterna compañera, la N-547 (de la que ya no nos separaremos mucho hasta Santiago), discurre por una serie de toboganes y rampas que nos dejarán en Palas de Rei.

Pero hasta entonces primero pasaremos por Portos. Aquí podríamos ir a visitar la curiosa iglesia del Monasterio de Vilar de Donas tras tomar un desvío de 2,2 km. -con su correspondiente retorno-. Lestedo, Os Valos, y A Brea, son las últimas localidades que atravesaremos hasta la agradable llegada a Palas de Rei entre un complejo hostelero y las piscinas y albergue municipales.

LESTEDO. Iglesia de Santiago.

Palas de Rei

Palas de Rei es una importante localidad de la provincia de Lugo (algo más de 3.600 habitantes), atravesada por el Camino de Santiago Francés, del que es final de etapa para muchos peregrinos, donde podemos encontrar todos los servicios que estos necesitan.

Se trata de un pueblo que no ha conservado mucho de su pasado jacobeo, pese a haber sido un lugar importante en la Edad Media, donde los peregrinos solían descansar. Además, existía la tradición que desde aquí que se reunían para seguir en grupo hasta Compostela. Lo hacían a la salida de la villa, en el lugar conocido como Campo dos Romeiros, parroquia de O Carballal.

Se supone que el nombre de Palas de Rei procede de Pallatium Regis (palacio real) ya que fue la residencia del monarca visigodo Witiza a principios del s. VIII. (Entre los años 702 y 710). Lugar donde habría matado al Duque de Galicia, Favila, padre de Don Pelayo.

Sin duda la historia de Palas de Rei está muy vinculada al Camino de Santiago. El Códice Calixtino recoge que desde este punto arranca la etapa final hasta la tumba del apóstol, 68 kilómetros de una jornada que Amery Picaud definió como “moderada”. Por ello, con el auge de las peregrinaciones en la Edad Media, la localidad experimentó una importante expansión.

En cuanto a arte, el estilo románico llegó a través del Camino de Santiago, dejando sus huellas en la arquitectura religiosa, como podemos ver en la portada románica, del s. XII de la moderna iglesia parroquial de San Tirso.

Palas de Rei cuenta con un amplio patrimonio artístico que refleja el pasado señorial de estas tierras, pues conserva restos de fortalezas, torres, castillos, así como varios pazos y casas blasonadas: La antigua casa-torre de Filgueira; la casa-torre de Fontecuberta; el Pazo de Laia que conserva el escudo de armas de los condes de Traba, de cuyo linaje saldría el fundador de Pambre. La casa de Ulloa, donde los Saavedra, Montenegros, Gayosos, los Deza, se identifican con sus armas y escudos familiares. El Pazo Mariñao, del s. XVIII. El Pazo de Rouco, del s. XVI.

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