Lugo

«¿Que han hecho los romanos por nosotros?» decían los Monty Python en ‘La vida de Bryan’. Algo así se podrían haber preguntado desde el supuesto Frente Galaico Popular -siempre rival del Frente Popular de Gallaecia- en la Lvcvs Avgvsti romana.

Hoy no cabe duda de la innegable huella que la civilización romana ha dejado en la capital lucense. Desde su fundación como castrum militar romano en el 25 a. C., nos han legado su icónica muralla, innumerables mosaicos, las termas o el mitreo; y sin duda alguna, una manera de vivir la vida, común entre los países del Mediterráneo.

La muralla romana

Uno de los primeros deseos que uno tiene al llegar a Lugo es el de subir al adarve – o camino de ronda- de la parte superior de la muralla. Es en la única ciudad de España donde podremos hacerlo en su totalidad, ya que este recorrido íntegro de poco más de 2 kilómetros, nos permite ver la ciudad 360º a «vista de muralla». Recomiendo dar un paseo tranquilo por el adarve en la mañana. Compartirás caminata con otros andarines mañaneros, personas paseando al perro, o corredores poniéndose en forma.

La estampa de sus cubos (construcciones semicirculares que la forman) de pizarra, junto con el verde del césped que la circundan, hacen que esta muralla sea un objetivo de fotografías y selfies. La muralla cuenta con 71 cubos -de los 85 que tuvo- y 10 puertas que permiten conectar intramuros y extramuros.

La Catedral de Santa María

Otra de las atracciones de Lugo es su sede catedralicia. Y es que en la Catedral de Santa María, podremos observar una sucesión interesante de estilos arquitectónicos.

Se comenzó a construir en el s. XII con lenguaje románico sobre una edificación preexistente. Remozada en su cabecera y transepto en estilo gótico, ampliada con algunas capillas renacentistas o barrocas -como es el caso de la de la patrona de la ciudad, la Virgen de los Ojos Grandes. Y rematada con su monumental portada neoclásica de finales del s. XVIII.

Como curiosidad, cabe decir que tanto el escudo de Galicia, como el de la cuidad de Lugo, hacen referencia a un privilegio que distingue a su catedral. Y que al perecer es la única de España que goza del mismo. Este es el de tener expuesto al Santísimo Sacramento permanentemente. De ahí que la divisa del escudo lucense sea: «Hoc hic mysterium fidei firmiter profitemur» (Aquí profesamos firmemente este misterio de fe). Por ello, en el espacio del coro catedralicio, se ruega el respeto y silencio para favorecer el clima de oración.

CATEDRAL DE LUGO. Claustro barroco.

Para acabar, destaco dos joyitas de la catedral. La primera es el claustro barroco, obra de Fray Gabriel de las Casas (maestro de obras de S. Martín Pinario de Santiago), y Fernando Casas y Novoa (portada del Obradoiro). En él se puede leer el abecedario más universal del barroco gallego.

La segunda joyita es la portada norte de la Catedral, que se puede ver bajo un pórtico gótico en el exterior del templo, en la plaza de Santa María. La portada, arropada por tres arquivoltas, tiene un dintel bilobulado, en que se dispone una mandorla con un Pantocrátor sedente -que recuerda al de la iglesia de Santiago de Carrión de los Condes-. Bajo él, un capitel pinjante donde se representa la Última Cena. Está tallada en mármol y data del siglo XII. Fíjate bien en los herrajes de la puerta, ¡que son del siglo XIII!.

Más joyas de Lugo

Me gusta empezar a ver las ciudades que no conozco sin prisas; sin mirar mapas o Google Maps. Perderme. Ir por las calles que más me llaman la atención. Al final, los lugares más representativos acaban llegando.

Y así, en un paseo por Lugo, nos «atoparemos» con la Iglesia de San Pedro y el Museo Provincial de Lugo, que se despliega en el claustro de la iglesia mencionada. En él podremos realizar un recorrido a través de la historia y el arte desplegado en la provincia de Lugo. Recomiendo su visita. Es un lugar tranquilo y que da pie a profundizar en objetos que quizás sean desconocidos para tí. Por ejemplo, ¿sabes lo que son los torques de Burela? ¡Pues allí los verás! (Aquí una pista).

No dejes de visitar la «Casa dos Mosaicos» en la Rúa Doutor Castro, con los restos de una domus romana (ss. I-II d. C); la Domus del Mitreo -los restos de una domus de un centurión romano-, frente a la catedral. La iglesia del Convento de Santo Domingo (Agustinas Recoletas), la Diputación de Lugo con su plaza y sus típicas casas…

Pasear o tomar algo en la Plaza Mayor, viendo su ayuntamiento barroco y tapear por la zona de la Praza do Campo y calles aledañas terminarán por redondear una visita a esta ciudad coqueta, asequible y muy dada a pasear y degustar los múltiples manjares de su gastronomía.

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