Toda catedral te grapa la nuca a la espalda, sus alturas roban el pasmo y siempre hay una bóveda o un pináculo que te lleva a imaginar el vértigo brutal que hubieron de vencer los albañiles que la edificaron, aquí maçons venidos en buen número de Francia con el maese arquitecto, su paisano Henry, razón por la que esta catedral es tan francesa de la cruz a la raya, de la cresta al solio, hija de Reims en su planta, de Notre Dame en su piedra labrada y hermana de Chartres en el brillo apabullante del vitral. (Pedro Trapiello).
Y es que un buen paseo por la ciudad de León (visita mi reseña), debe incluir sin duda alguna la visita a la pulchra leonina con sus vidrieras brillantes y su estilo gótico francés. Sin embargo, a veces las apariencias pueden jugarnos malas pasadas… Y el caso es que… cuando ves la catedral de León, tan esbelta, tan bella, tan gótica ella, tan pura… tan… Te preguntas, ¿tan nueva?

Y lo cierto es que algo de verdad hay en ello. Ya que uno podría preguntarse si la catedral es verdaderamente gótica, o es acaso neogótica debido a las restauraciones que viene sufriendo desde el siglo XIX. Intentaré explicarlo lo mejor posible.
Y es que, el 28 de agosto de 1844 marcó un hito para la historia de la catedral, para la ciudad de León y para la legislación en materia de restauración patrimonial en España. Ese día, el Estado «se inventa» la figura de Monumento Nacional de España declarando a la «pulchra leonina» bajo esta figura patrimonial.
La Catedral de León amenazaba con derrumbarse, y gracias a esta declaración, se permitió aunar fondos y recursos de forma diligente. Las obras comenzaron rápidamente, desmontando -cual juego de construcción- paramentos, gabletes, pináculos, hastiales. Esa gran restauración permitió a la catedral volver a la vida, hasta dar con el aspecto similar al que la conocemos hoy. Pero, ¿qué pasó para que llegara a este punto? Veamos. Haré un repaso rápido por su cronología:

Cronología
- s. II. En el solar sobre el que se levanta la catedral, se conservan restos de una terma romana de la época de la Legio VII.
- s. X. La catedral mozárabe. Ordoño II, tras vencer a los musulmanes en S. Esteban de Gormaz, cede -como ofrenda a Dios- espacio de su palacio para construir esta primitiva catedral.
- s. XI. La catedral románica. En 1073 se consagró esta nueva catedral, que fue impulsada por Fernando I (m. 1065), su hija Urraca (m. 1103) y Alfonso VI (m. 1109). Probablemente su estilo fuera parecido al de S. Isidoro.
- s. XIII. La catedral gótica. Con un primer arranque en 1205 y otro posterior en 1255, el conocido como Maestro Enrique -maestro cantero probablemente francés, que trabajó también en Burgos-, fue el encargado de comenzar las obras de la catedral gótica en un puro gótico francés. Parece que tomó como referencias la Catedral de Rheims y Saint-Denis. Son además de esta época, las tres portadas occidentales, las tres portadas de la puerta sur, y las dos portadas norte, anexas al claustro, como también las vidrieras más antiguas.
- ss. XV-XVI-XVII. Añadidos a la construcción original. Las dos torres de la portada: la sur, llamada «la silla de la reina» , y la norte «la limona», en el XV, remates de los hastiales y sacristía platerescos en el XVI, alguna capilla remozada… fueron algunas de las intervenciones que tuvo una catedral que ya había nacido frágil.
- 1631. El inicio de la catástrofe. Dicho año, parte de las bóvedas del crucero se vinieron abajo. Por encargo, y quizás orgullo del cabildo catedralicio, Juan de Naveda fue el encargado de perpetrar una cúpula barroca sobre los delicados pilares del crucero. Este sobrepeso afectó esencialmente al crucero sur que necesitó de actuaciones más o menos afortunadas que contrarrestaran los empujes que irradiaba la cúpula.
- 1755. El terremoto de Lisboa. El seísmo no hizo sino agravar la ya delicada situación de la catedral. Se abrieron grietas y hubo que reforzar paramentos y cerrar el triforio. En 1830 hubo desprendimientos de piedras en el hastial sur. En 1857 se volvieron a reproducir estos desprendimientos. La catedral amenazaba ruina. Comenzó entonces la restauración con diferentes fases:
- 1859-1868. Matías Laviña y Andrés Hernández. Fue el primero quien tomó la impopular iniciativa de desmontar tanto la cúpula barroca como añadidos y el hastial sur. Descubrió los cimientos que nos permiten datar las tres catedrales (mozárabe, románica y gótica).
- 1869-1879. Juan de Madrazo. Su labor de encimbrado de arcos y bóvedas salvó seguramente a la catedral del derrumbe. Sujetó al templo de piedra con madera. Reconstruyó el hastial sur. Rediseñó la catedral según un ideal de belleza gótica inspirado en Viollet-le-Duc. Fue destituido poco antes de su muerte por desavenencias políticas y religiosas con el cabildo.
- 1879-1892. Demetrio de los Ríos. Continuó con los trabajos y la idea gótica primitiva que había diseñado Madrazo. Bajo su dirección se colocaron la mayoría de las bóvedas antes retiradas. Desmontó el hastial plateresco de la fachada sur para colocar uno neogótico.
- 1892-1947. Juan Bautista Lázaro y J. Crisóstomo Torbado. Finalizaron los trabajos necesarios para que reabriera la catedral. El culto se reestableció el 27 de mayo de 1901. El primero, se encargó de rematar las cubiertas, pavimentos, rejas… así como de restaurar tanto las vidrieras originales como de fabricar las nuevas que se habían perdido. El segundo, colaborador de Lázaro hasta 1908, continuó las labores de restauración centrándose especialmente en el claustro.
- 1966. Un último susto. Y es que una chispa producida por un rayo provocó un aparatoso incendio que destruyó parte de las cubiertas de la pulchra. Gracias a la pericia de Andrés Seoane, el incendio solo quedó en un susto. Y es que el maestro cantero ordenó encarecidamente a los bomberos no sofocar el incendio con agua, hecho que haría mucho más pesadas las bóvedas de crucería. Al final, lo dicho, un buen susto.
Después este recorrido por su azarosa historia, ¡toca visitarla!. Primero contemplando sus 6 portadas exteriores: 3 del pórtico occidental -la puerta de acceso-: S. Francisco -izda-, Juicio Final y S. Juan Bautista -drcha-; y 3 del pórtico sur: la de «la muerte» -izda-, del Sarmental y de S. Friolán -drcha-.

Entrar a la catedral de León es sumergirse en un baño divino. Recomiendo -si es posible- visitarla cuando los rayos del sol inciden sobre sus coloridas vidrieras, bañando así el interior de una riquísima gama cromática. Cuando te dejas alcanzar por alguno de esos rayos coloreado entiendes mejor ese deseo de los hombres del gótico por abrir grandes ventanales y cubrirlos de vidrieras que ayudaran a comprender la imagen de Dios como luz.










INFORMACIÓN PRÁCTICA
Web de la propia Catedral de León. Horarios, tarifas, información general…
Revista «Catedral de León». Número 4, del que obtener valiosa información sobre la «Gran Restauración de la Catedral».
Artículo del Blog Viajar con el arte sobre las portadas de la Catedral.

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