Lo sencillo funciona. Unos colores que se complementan. La convivencia de lo horizontal con lo vertical. Un farol que parece alumbrar poco. Unas exuberantes chumberas que asoman en la foto. Descubres que lo sencillo funciona. Y además es bonito.
Son algo más de las doce de la mañana de un lunes de marzo, y Corniglia es la segunda de las «Cinque terre» que deseo visitar. Te la presento. Ella quizás sea la más tímida y recogida de las cinco hermanas. Está situada en una cornisa -quizás de ahí su nombre-. Desde allí, acostumbra a mirar el horizonte desde lo alto, como si no se atreviera a bajar a tocar el mar con sus arrugados pies. Desde uno de sus miradores, la leve brisa, cargada de yodo y libertad, te acaricia la cara y los sentidos, haciéndote olvidar esa dimensión llamada tiempo.
Raúl Alonso. Corniglia, Italia. 4 de marzo de 2024, 12:05.

