Cuando el banquero florentino Filippo Strozzi volvió a Florencia tras un largo destierro de quince años, ya no era el mismo. Como no lo era la Florencia de la que se había visto forzado a alejarse en su adolescencia. Todo cambiaba, salvo la hegemonía de los Medici. Primero Cosme -el Viejo-, y luego Lorenzo -el Magnífico-, seguían domando el trote alcista de la República florentina con firmeza, diplomacia y buen gusto.
Queda poco para entrar en la última década del siglo XV, y Filippo sabe que le queda poco de vida. De hecho, ya ha encargado su capilla funeraria en Santa María Novella. Quién sabe si fue su resquemor contra los Médici -que residían en el mejor palacio-, quizás el humano deseo de ser bien recordado; o quizás ambas, lo que lo llevó a construir el palacio más grande, perfecto y bello de Florencia. La carrera por construir el mejor palacio había empezado, y aunque Strozzi sólo lo vio comenzado, hoy podemos asombrarnos de su cuidada arquitectura y estudio de las proporciones. Acoge actualmente un espacio cultural con interesantes exposiciones y performances.
Mirando a una de sus puertas pensaba que todo parece cambiar… salvo la carrera por la ambición y la apariencia, la demostración de poder, el deseo de belleza… la búsqueda de felicidad.
Raúl Alonso. Florencia, Italia. 15 de diciembre de 2024, 14:14.

