Raúl Alonso. Jardín de Bóboli

Jardín de Bóboli

Podríamos decir que el Jardín del Bóboli es el gran parque de esparcimiento de Florencia. Situado en la ladera de una de las colinas que embellecen a la ciudad, es uno de los mejores miradores (para mi gusto no es el mejor) desde donde quedarse extasiado viendo la capital de la Toscana.

Puntuación: 4.5 de 5.

Giardino di Boboli

Gallerie degli Uffizi.
[Ministero della Cultura].

Accesos: Palazzo Pitti; Via Romana, 132 (Annalena); P.za Porta Romana; y Forte di Belvedere.

T: 10€. Permite acceder a los Jardines.
Entrada conjunta con el Palazzo Pitti y todas las Galerías: 22€. Reducido: 2€.
PassePartout 5 días que incluye: Uffizi, Pitti y Bóboli: 40€ (Con Corridoio Vasariano: 58€).

H: Abre todos los días de la semana a las 8:15h.
Cierra a las 16:30h en ENE, FEB, NOV, DIC.
Cierra a las 17:30h en MAR y OCT (hora solar).
A las 18:30h en MAR, ABR, MAY, SEP, OCT.
A las 19:10h en JUN, JUL y AGO.
Siempre se cierra el acceso 1h antes del cierre.

Aquí tienes el mapa del Jardín de Bóboli que proporciona la Galería degli Uffizi.

Creado por la voluntad de Leonor de Toledo (Alba de Tormes, 1522 – Pisa, 1562); que, como ya descubrimos, compró junto a su marido Cosimo I, el Palazzo Pitti. Una de las razones de la adquisición de este nuevo dominio campestre por parte de los Medici, fue el de tener una villa suburbana que ofreciera un clima mucho más higiénico que el que se vivía en el insalubre centro de Florencia.

El primer eje del jardín

Así pues, tras modernizar el Palazzo Pitti, a mediados del Cinquecento, los Duques de Florencia encargaron a Niccolò Tribolo el diseño inicial del Jardín de Bóboli mediante el eje perpendicular al Cortile de Ammannati. El arquitecto diseñó, mediante la articulación de este eje colina arriba, un ejemplo del jardín manierista italiano.

La forma cóncava del primer ámbito, llamado El Anfiteatro, responde a que la zona fue utilizada como cantera de pietraforte para extraer la piedra del cortile de Ammannati. La pietraforte es esta piedra arenaria ocre de grano fino que podemos encontrar en muchos ejemplos de la arquitectura civil (en la fachada cercana del palacio Pitti, o el mismo Palazzo Vecchio), defensiva (fíjate en alguna de las puertas de la muralla), e incluso religiosa (la no-fachada de San Lorenzo, o su campanario, o el interior de Santa Croce) de Florencia.

Reclama su atención en el centro del Anfiteatro del Jardín de Bóboli un obelisco egipcio, mandado traer por los Medici de su Villa Medici de Roma en 1790. Se trata de un ejemplar del 1500 a. C. que Domiciano trasladó a la Ciudad Eterna desde Heliópolis. Es probablemente el único ejemplar en la Toscana.

Si seguimos ascendiendo por este primer eje, alcanzaremos la Fontana de Neptuno (s. XVI) colocada en un estanque rediseñado en el siglo XVIII. En la parte superior, cerca de los muros de la Fortaleza de Belvedere encontraremos la Estatua de la Abundancia (Pietro Tacca, 1636).

A la izquierda del primer eje

Si nos dirigimos hacia el este, podremos encontrarnos con un curioso pabellón llamado Kaffeehaus. Un ejemplo poco común en la Toscana de arquitectura rococó de inspiración europea. Habría que imaginarse a las familias nobles del siglo XVIII tomándose un café ¡o un chocolate! caliente mientras contemplaban la maravillosa cúpula de Brunelleschi en el horizonte.

Completaremos el recorrido de esta zona (algo más baja) del Bóboli con dos curiosidades. La Fuente de Baco (s. XVI), representa a un enano famoso de la corte de Cosimo I, llamado el nano Morgante, cabalgando sobre una tortuga. Y si nos internamos un poquito más en los jardines, siguiendo las indicaciones, alcanzaremos la Gruta de Buontalenti (1583-1593). Una construcción artificial, muy del gusto manierista de la época, en la que se pretendía emular formaciones rocosas. Esta arquitectura fingida, junto a la frescura producida por el agua, recrean un sugerente ambiente subterráneo.

El segundo eje: el Viottolone

A la derecha del primer eje, tras superar la elevación que lo acoge, se produjo una gran ampliación del primer jardín en el siglo XVII. Este segundo eje escoltado por cipreses, mucho más largo, y descendente, supone la extensión hasta la Porta Romana.

Al final del Paseo de los Cipreses encontramos el «Isolotto». Una isla presidida por el conjunto escultórico de la Fontana del Océano (Giambologna, hacia 1576). Lo más interesante, quizás de todo este recorrido, es buscar tus lugares. Rincones como el Prado de los Castaños (en la zona más alta), el Prado de las Columnas (en la zona inferior), o la Fontana dei Mostaccini. Te animo a que busques tus lugares favoritos dentro del Bóboli.

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