Bienvenido a la basílica del Santo Spirito, considerada como una de las iglesias más bellas de Florencia. ¡Y quién sabe si de Italia!. Ubicada en el corazón de su barrio homónimo en el Oltrarno florentino, preside la coqueta plaza que también lleva su nombre.
¿La visitamos juntos?

Basilica di Santo Spirito
[Frailes Agustinos]
Piazza Santo Spirito, 30
T: acceso a la basílica gratuito. 2€ para entrar a ver la Sacristía con el Crucifijo de Miguel Ángel y el Claustro.
H: L,M,J,V y S: 10 a 13h y 15 a 18h.
D: 11:30 a 13:30h y 15 a 18h.
X: cerrado.
Esta basílica menor situada en el corazón del barrio de Santo Spirito del Oltrarno, ocupa el lugar de la primitiva fundación que los frailes agustinos tuvieron en Florencia. Establecidos aquí desde 1233, aunque fue en 1269 cuando construyeron una pequeña iglesia dedicada ya al Espíritu Santo, en el medio del campo, fuera del núcleo urbano y seguramente rodeados de pequeñas casas labriegas. Al igual que otras órdenes: franciscanos en Santa Croce, dominicos en Santa María Novella, o carmelitas en el Carmine; también los agustinos, en su afán misionero, ayudaron a enriquecer económica, cultural y socialmente los barrios extramuros como el barrio de Santo Spirito. A final del siglo XIII ya disponían de Estudio General con una Biblioteca que se enriquecería con el paso del tiempo. De hecho, Petrarca y Bocaccio fueron lectores asiduos de la misma. En 1471 un grave incendio afectó a la misma y a otras estancias de la iglesia medieval.

Pero la basílica por la que podemos pasear hoy es obra de Filippo Brunelleschi, que aceptó el encargo en 1434 y comenzó su construcción en 1444, dos años antes de morir. Sus discípulos la completaron; y a pesar del incendio de 1471, pudo completarse hacia 1489 con la finalización de la Sacristía de Giuliano da Sangallo.
Interior de la basílica

Junto con la basílica de San Lorenzo, Santo Spirito representa la renovación arquitectónica que Brunelleschi aporta en el renacimiento. La cruz latina que forman la nave central y el crucero, acompañada en todo su perímetro por una logia regular que forma las naves laterales (también en el crucero), vuelven a significar una interpretación en un interior de la logia del Ospedale degli Innocenti -del que hablamos en San Lorenzo-. Todo articulado por columnas, entablamentos y arcos en pietra serena, y los paramentos de yeso blanco.
La armonía entre las proporciones es una constante en la obra brunelleschiana: la nave central es el doble de ancha que las laterales, la profundidad de los nichos que actúan como capillas es de la mitad de las naves laterales. Además, aquí tenemos, -al igual que en San Lorenzo- la articulación de todo el conjunto a través de un módulo de once brazos florentinos.









Completaremos la visita a Santo Spirito con la entrada de 2€ que nos da acceso tanto a la sacristía como al claustro.
Sacristía de Santo Spirito
Llevada a cabo por Giuliano da Sangallo (1445-1516) entre 1488 y 1492, podríamos decir que es una especie de eslabón intermedio entre las dos sacristías de San Lorenzo. Da Sangallo se inspira en la Sacristía Vieja del mismo Brunelleschi, para darle unidad a todo el conjunto de Santo Spirito. Y a su vez, las novedades en la articulación del tramo superior de ésta Sacristía de Santo Spirito, fueron tenidas en cuenta por Miguel Ángel en su Sacristía Nueva de San Lorenzo.
Sin embargo, la Sacristía -que ya tiene valor arquitectónico en sí-, se ha convertido en los últimos tiempos en un lugar de una mayor atracción turística. Y es que, con una nueva colocación, se ha convertido en el receptáculo que alberga el Crucifijo de Miguel Ángel.
Crucifijo de Miguel Ángel
Miguel Ángel Buonarroti. Madera policromada. 1493.

La historia del Crucifijo es curiosa. Verás, resulta que Miguel Ángel se hospedó en el convento agustiniano de Santo Spirito bajo la protección de los Medici. Tenía 17 años, y el objetivo de su estancia aquí, era la del estudio de anatomía fijándose en los cadáveres que el Hospicio de Santo Spirito le proporcionaba. En señal de gratitud hacia la comunidad que le posibilitó su manutención y estudios, Miguel Ángel esculpió este Crucifijo a una escala ligeramente inferior a la humana.

Hoy lo podemos ver suspendido en el centro de la Sacristía de Da Sangallo, haciendo posible una visita 360 de la obra. Sin embargo, este crucifijo, que se expuso inicialmente en el altar mayor, se creyó perdido durante varios siglos. Fue a finales del siglo XX, cuando retirando una policromía que lo había desfigurado, se atribuyó la autoría al «Artista Universal».
No dejes de perder tu tiempo contemplando el crucifijo bajo él. Verás que tras su sencillez y desnudez esconde una humanidad serena. Imagínate a un jovencísimo Miguel Ángel tallando el crucifijo…
Chiostro dei Morti

Llamado así por ser lugar de última morada de los frailes agustinos, el Claustro de los Muertos es una obra posterior a la basílica. Construido a partir de 1620, es un buen lugar para descansar del agitado día. De hecho, podrás encontrar un melancólico rincón con una mesita acompañada por dos sillas para tu descanso. Desde él, podrás ver las dos coquetas cúpulas con tejas rojas de la sacristía y el crucero de la iglesia acompañadas por el campanile de pietraforte.



Además de este primer claustro (de los Muertos), Santo Spirito tiene otro segundo claustro, llamado Claustro Grande (o dell’Ammannati, nombre de su arquitecto). Cuando yo realicé la visita, no era posible visitarlo.
