Es una mañana de marzo muy apacible, y tengo muchas ganas de dedicarle gran parte del día a disfrutar de una caminata muy romana. Después de madrugar para coger el Metro que me acercara al Parco degli Acquedotti, y una vez visitada la sugerente Villa dei Quintili, desemboco en la famosa Via Appia Antica, por la cual caminaré unos cuatro kilómetros en dirección a Roma. Porque, ¿será verdad eso de que todos los caminos lleva a ella?
Esta calzada, obra cumbre de la ingeniería romana, te permite casi inconscientemente hacer un viaje en el tiempo al mundo del Imperio Romano. Y es que, restaurada ya desde mediados del siglo XIX, es un conjunto arqueológico único. Cuando la recorres, caminas entre cipreses, pinos, restos de mausoleos y tumbas romanas. Hay una sensación de silencio y de densidad histórica que hacen que el entorno no sea un decorado, sino el verdadero protagonista de la historia. Y de tu historia.
Cerca de la cuarta milla de nuestra Via Appia Antica, no muy lejos de un humilde mausoleo conocido como la Tumba de Séneca (se suicidó en su villa cerca de aquí), pude tomar esta foto. El buen tiempo anima a caminantes locales, a vecinos romanos a sacar a sus mascotas a pasear, e incluso a algún turista andarín, como el que escribe y fotografía, disfrutan de este paseo tan privilegiado.
Me encantó disfrutar de esta caminata tan campestre como histórica. Pensar que romanos con playeros y sudaderas de Decathlon siguen transitando por las mismas piedras que lo hicieron otros romanos de sandalias y togas. ¡E incluso que yo mismo pueda pisar ese mismo escenario rodeado de tumbas de filósofos y patricios! ¿A quién no le va a gustar una caminata muy romana?
Raúl Alonso. Roma. Via Appia Antica. 05 de marzo de 2022, 11:22.

