Esta mole de palacio, el Palazzo Pitti, que es el principal monumento que Florencia tiene en el Oltrarno, alberga hasta seis colecciones en su interior. Visitar el Palazzo Pitti es marcarse un 6 en 1. Es meterse un atracón de obras de arte, y en especial de pintura, en toda regla. Visitar el Pitti es sumergirse en el mundo áulico de los Medici. Visitar el Pitti es prepararse para recorrer el Jardín del Bóboli.

Información de interés: la taquilla para conseguir las entradas para el Palazzo Pitti, como para los Jardines de Bóboli, como las entradas del PassePartout 5 días que incluyen los Uffizi y el Corridoio Vasariano, está en el ala derecha según miras a la fachada del palacio.
Palazzo Pitti
Gallerie degli Uffizi.
[Ministero della Cultura].
P.za dei Pitti, 1
T: 16€. Permite acceder a las colecciones del Palazzo Pitti: Galleria Palatina, Galleria d’Arte Moderna, Museo della Moda e del Costume, Tesoro dei Granduchi, Museo delle Icone Russe e Cappella Palatina.
Entrada conjunta con Jardín del Bóboli: 22€. Reducido: 2€.
PassePartout 5 días que incluye: Uffizi, Pitti y Bóboli: 40€ (Con Corridoio Vasariano: 58€).
H: M-D: 8:15 a 18:30h. Se cierra el acceso una hora antes.
L: cerrado.
La historia del palacio
Cuando llegamos a la explanada frente al palacio, -por cierto, con más cuesta de lo que parece-, nos podemos sentir abrumados por la monumentalidad del mismo. Antes de fijarnos en ella, podemos entenderla mejor si resumimos en tres etapas, la historia de la construcción del palacio:

- Época Pitti (ca. 1440-1472): Luca Pitti, banquero y rival de los Medici mandó construir un palacio suntuoso que rivalizara con el palazzo de los Medici (actual Medici-Riccardi). Se cree que fue un diseño trazado por Brunelleschi y que llevaron a cabo, -hasta que duraron los fondos- sus discípulos. De esta época es el cuerpo central (de tres pisos) del palacio.
- Época Medici (ca. 1550-1631): Leonor de Toledo, mujer de Cosimo I de Medici, compra el palacio a los Pitti. Con el paso del tiempo se convierte en la residencia oficial de los Medici, pasando de ser un palacio de recreo extramuros (en el Oltrarno) a ser un auténtico centro de poder. La fachada se amplía hacia los laterales, se moderniza su interior y se van construyendo sucesivas ampliaciones. Bartolomeo Ammannati fue el principal arquitecto responsable -entre otros- de esta fase constructiva. Entre 1619 y 1631 se añadieron las dos alas laterales de la fachada. En la de la derecha se encuentra la billetería.
- Época de los Lorena, Napoleónica y de Savoia (ss. XVII-XIX): el Palacio fue habitado sucesivamente por los Lorena, (granduques de la Toscana), Napoleón en su paso por Italia, y Vittorio Emmanuelle de Savoia cuando convirtió a Florencia en capital de Italia entre 1865 y 1871. En cada una de esta etapas, el palacio vio modificada e incrementada su arquitectura y su colección de obras de arte.



La fachada del palacio
La decoración exterior del palacio responde al típico lenguaje de la arquitectura palaciega del Quattrocento florentino: un piso inferior más alto y decorado con un almohadillado rústico (bugnato), en este caso, especialmente rústico, y los pisos superiores, según ascendemos ganan en finura y detalle a la vez que pierden altura.

Cuenta una leyenda que Luca Pitti quería dar a entender su poder «aplastante» también mediante los bloques de piedra de la fachada de su palacio.
Así, si nos fijamos, podremos ver algún bloque de unos diez metros de ancho «aplastando» uno inferior de medio metro. Ya sabes: el lenguaje del poder…
El cortile de Ammannati
Bartolomeo Ammannati (escultor y arquitecto, 1511-1592), fue el encargado de remodelar y ampliar el Pitti para Cosimo I de Medici. Su principal intervención fue el aggiornamento del patio interior (cortile) que es el corazón del palacio. Construido entre 1560 y 1568, Ammannati despliega aquí un lenguaje manierista, en el que la decoración rústica de impostas y dovelas parecen cobrar vida propia. El cortile servirá como decorado y antesala al Anfiteatro del Bóboli, que luego veremos.









El interior del palacio: las Galerías.
He tenido la suerte de visitar el Pitti en dos ocasiones: 2003 y 2024. En ambas acabé con la sensación de borrachera de arte; en especial, de pintura.
Creo que hay especialmente dos causas que provocan esta sensación: la alta concentración de cantidad y calidad de obras de arte en las paredes de las galerías (a veces no se llega a ver de qué color es la pared), y la segunda es la gran sucesión de salas que producen la misma sensación.
Sinceramente, creo que su visita puede ser más exigente incluso que la hecha a un gran museo como el Louvre. Así pues, te aviso para que te prepares para su visita, que sin duda alguna te gustará, pero quizás te pueda llegar a agobiar.
Te recomiendo que a la hora de planificar la visita a las Galerías del Pitti te marques un tiempo objetivo. Creo que a partir de una hora y media, o las dos horas, ya puedes hacer una visita más calmada parándote en lo que te interese del recorrido.
Y si no dispones de ese tiempo, otra manera de visitarlo es seleccionar las obras maestras que te apetezca ver y centrarte en ellas y sus salas. Búscalas en el plano (que podrás conseguir en la entrada) y vete buscándolas sala a sala. ¡También tiene su encanto!
Mi intención aquí no es abrumarte con un sinfín de datos y de obras de arte una detrás de otra… Te recomiendo que te dejes sorprender. Busca, si quieres, lo que te apetezca ver; y si no, déjate llevar por las flechas y las alfombras del maravilloso Palacio Pitti. Descansa de vez en cuando, observa por las ventanas tanto el Jardín del Bóboli como las vistas al Oltrarno y a Florencia.
Aquí podrás ver una pequeña selección de las obras que encontrarás dentro de las Galerías del Pitti.











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