
A veces, las apariencias engañan… Y la pobre estampa que nos ofrece al exterior la basílica de San Lorenzo, -ausente de una fachada monumental-, no hace justicia con la riqueza histórica y artística que alberga su interior. San Lorenzo se fue convirtiendo con el paso de los siglos en la iglesia-panteón de los Medici. Y eso no es cualquier cosa. La Basílica, la Sacristía Vieja, la Sacristía Nueva, la Capilla de los Príncipes, el Claustro de los Canónigos y la Biblioteca Medícea Laurenziana son per se, la mayoría de ellas, obras maestras de la arquitectura que albergan esculturas y pinturas dignas de cualquier museo europeo. ¿Te vienes a hacer la visita?
El Complejo Medíceo Laurenziano, uno de los imprescindibles de Florencia, aunque ha mantenido una unidad histórica, lleva tiempo gestionado por tres entes diferentes que nos condicionarán a la hora de la visita. Cada uno de ellos precisa de un billete, acceso, horarios y tarifas diferentes. Aquí te lo explico mejor:
- La Basílica de San Lorenzo: gestionada por la Opera Medicea Laurenziana. Tiene la taquilla en un acceso al claustro, en una puerta a la izquierda de la entrada a la basílica. Su entrada permite acceder a la propia Basílica brunelleschiana, la Sacristía Vieja de Brunelleschi, los claustros y la Cripta donde además está el Tesoro de San Lorenzo, con un interesante museo. Su precio es de 9€.
- La Biblioteca Laurenziana: gestionada por la Biblioteca Medicea Laurenziana. Sigue siendo, como su nombre indica, una biblioteca en funcionamiento, por lo que compagina las visitas turísticas con su función bibliotecaria. Su acceso, y la taquilla es el mismo que el de la basílica. La entrada permite visitar el fabuloso Vestíbulo de Miguel Ángel y la monumental Sala de Lectura -también de Miguel Ángel-. El precio de la entrada es de 5€.
- Las Capillas Medíceas: gestionado por el Museo Nacional del Bargello. Su acceso se encuentra en la parte opuesta -ábsides- a la entrada de la basílica (P.za di Madonna degli Aldobrandini, 6). La entrada permite visitar la Cripta Medícea, la grandiosa Capilla de los Príncipes y la Sacristía Nueva diseñada y decorada por Miguel Ángel. El precio de la entrada es de 9€.
Encontrarás con más detalle esta información según vayas leyendo, en las fichas de cada estancia. Pero, ¡empecemos la visita desde el exterior!
La fachada no-fachada
Me atrevería a decir que la fachada de San Lorenzo es el gran sueño que Florencia ha visto frustrarse una y otra vez a lo largo del tiempo. Y eso, para una ciudad que sigue admirando la posibilidad imposible de la cúpula de su Catedral, debe dolerle en su amor propio. Y no ha sido por intentonas y proyectos, sino más bien por falta de fondos unas, por falta de consenso otras.

De hecho, este sueño frustrado durante cinco siglos, tuvo su última página en 2011, cuando el alcalde de Florencia llevó a referéndum la materialización del proyecto que Miguel Ángel hizo para la fachada en 1515. Como podemos seguir observando en la actualidad, la iniciativa no salió adelante.

En la plaza, elevando su vista sobre florentinos y turistas, tenemos un monumento sedente de Giovanni delle Bande Nere (Ludovico di Giovanni dei Medici, 1498-1526). Fue padre de Cosimo I de Medici y quien mandó erigir esta escultura. Se trata de una obra de Baccio Bandinelli realizada en 1551.
La basílica

Basílica de San Lorenzo
[Opera Medicea Laurenziana]
P.za di San Lorenzo, 9
T: 9€. Hay opción de entrada gratuita.
H: L-S: 10 a 17:30h. Cierran el acceso a las 16:30h.
La entrada incluye el acceso a la Basílica y la Sacristía Vieja de Brunelleschi, el Claustro, el Museo del Tesoro de la Basílica y la Cripta.
Los orígenes
Esta iglesia, que tiene la dignidad de basílica menor, fue fundada en su forma original, siendo la catedral de Florencia, en el siglo IV. Su consagración tuvo lugar en el 393 con la presencia de San Ambrosio y San Cenobio (San Zenobi es santo patrono de Florencia). Situada extramuros de la ciudad romana (como era habitual), siguió siendo sede catedralicia durante unos tres siglos hasta que le cedió el testigo a la iglesia de Santa Reparata.
La fábrica original fue ampliada hacia el 1059 dotándola de un capítulo de canónigos. De estas dos primeras fases constructivas apenas se conservan restos arquitectónicos.
La basílica medícea

A principios del s. XV, el cabildo decidió ampliar el crucero de la primitiva basílica, para lo cual fue preciso derribar algunas construcciones vecinas. Giovanni di Bicci de’ Medici (banquero y fundador de la rama central de los Medici, 1360-1429) asumió parte de la financiación de un nuevo proyecto para San Lorenzo.
En contra de lo que suele ser habitual, la estancia que a posteriori fue la génesis del nuevo proyecto fue la Sacristía Vieja -que luego veremos-. Edificada en un principio como capilla privada de Giovanni di Bicci de’ Medici, es obra de Filippo Brunelleschi (1377-1446).

Fue a partir de 1421 cuando los Medici asumen la construcción de la nueva basílica de San Lorenzo, encargándosela al mismo Brunelleschi. Éste, que andaba pluriempleado en aquellos años por Florencia, compartió la realización del proyecto con Michelozzo (1396-1472). La basílica fue finalmente acabada por su discípulo Antonio Manetti, siendo su consagración en 1461.
Y fue así, como desde el siglo XV, la historia de San Lorenzo y los notables vecinos del barrio, -los Medici-, vieron unidas sus historias. Ya que la basílica se fue convirtiendo a lo largo de los siglos lugar de ceremonias y enterramientos familiares. Fueron siempre los Medici quienes engrandecieron y enriquecieron la basílica como iremos viendo parte por parte.
Interior de la basílica
La iglesia tiene planta de cruz latina con tres naves, con capillas laterales a lo largo de las naves laterales y del crucero, con cúpula en el transepto. Brunelleschi, inspirado en las basílicas paleocristianas, innova al articular la organización de los espacios a lo largo del eje central. Su articulación opera mediante la aplicación de un módulo cuadrado con una base de 11 brazos florentinos. En el Ospedale degli Innocenti utilizará el mismo módulo, pero de 10 brazos florentinos.

Las dos naves laterales se han definido como el desarrollo simétrico de la logia del Ospedale degli Innocenti, aplicado por primera vez en el interior de una iglesia: también aquí, de hecho, el uso de la «campata» cuadrada (módulo) y de las bóvedas genera la sensación de un espacio delimitado como una serie regular de cubos imaginarios coronados por hemisferios.
A pesar de las reformas que alteraron levemente el proyecto de Brunelleschi, la basílica transmite una sensación de concepción racional del espacio. Ésta se subraya por la bicromía entre los elementos arquitectónicos estructurales en pietra serena (esa piedra gris tan florentina), y el yeso blanco que hace resaltarla. Se forma así un estilo muy reconocible en Brunelleschi.
El interior es extremadamente luminoso, gracias a la serie de ventanas arqueadas que recorren el triforio. Las columnas descansan sobre plintos cortos, tienen fuste liso y rematan en el innovador «cubo brunelleschiano», compuesto por un capitel corintio y un cojín cúbico, compuesto por un friso con relieves de prótomos angélicos y rejas de San Lorenzo.









Anunciación
Filippo Lippi. Óleo sobre tabla, c. 1440.
La tabla de la Anunciación es una de las obras más importantes de Filippo Lippi (1406-1469). Estructurado mediante el estudio de la perspectiva sobre elementos arquitectónicos, la escena de la Anunciación nos presenta a las figuras preciosistamente detalladas. Aún con un cierto linealismo del gótico tardío, Lippi hace «bailar» a sus figuras bajo la tenue luz del día que las baña. En las figuras principales del Ángel y María, podemos intuir una cierta influencia de la Anunciación de Donatello para Santa Croce; y a su vez, en el estilo de Lippi podemos ya anticipar el arte del que será su discípulo más conocido: Botticelli.
Sobre la tabla se sitúa un crucificado policromado renacentista del ámbito germánico.

Sacristía Vieja de San Lorenzo
Filippo Brunelleschi. Hacia 1420-1428.
Como expliqué anteriormente en la historia de la iglesia, ésta capilla fue pensada como capilla privada de los Medici antes de que se construyera la basílica actual. Posteriormente pasó a denominarse Sacristía Vieja -para distinguirla de la Nueva realizada por Miguel Ángel-.

Haciendo un ejercicio de abstracción, debemos imaginarnos esa Florencia de inicios del siglo XV. Una ciudad a la que los Medici van llevando a su cénit, donde el lenguaje del románico y el gótico no parece ajustarse a las nuevas ideas humanistas, a la filosofía neoplatónica defendida en la Academia, y al sueño eterno de Roma como inspiración perpetua para el éxito.
Brunelleschi (Filippo di ser Brunellesco Lapi, 1377-1446), además de escultor e ingeniero, encabezó en edad y maestría a una nueva generación de artistas. El genio florentino, tras un periplo por Roma, torna a su ciudad con nuevas ideas, y un nuevo lenguaje: ¡es la génesis del Renacimiento!






El proyecto de la Cúpula del Duomo, el Ospedale degli Innocenti, y la Sacristía Vieja de San Lorenzo marcan el inicio de una nueva era, un nuevo lenguaje arquitectónico. Aquí vemos cómo la simplicidad del cubo y la esfera delinean las tres dimensiones. El retorno a la sencillez y la pureza geométrica marcarán este nuevo estilo quattrocentesco. Arcos de medio punto, arquitrabes sencillamente corridos, ménsulas que marcan las proporciones de una manera insinuadora, un esquema en grande que se duplica en pequeño a modo de cabecera…
La decoración escultórica de la capilla corrió a cargo de Donatello (Donato di Niccolò di Betto Bardi, 1386-1466), artista también protegido por Giovanni di Bicci de’ Medici, fundador de la capilla. Sin embargo, la decoración de la misma (1434-1443), que a juicio de Brunelleschi era demasiado pretenciosa, acabó por agrietar la relación entre los dos artistas florentinos. Son de Donatello los cuatro tondos de los Evangelistas, otros cuatro tondos con escenas de San Juan Evangelista, dos puertas laterales de bronce, junto a las parejas de santos en terracota que están sobre ellas.






Bajo la cúpula con forma de paraguas de doce radios, protagoniza el espacio, el altar de mármol de Donatello, bajo el cual se colocó en 1433 la tumba del mecenas y patriarca de los Medici, Giovanni di Bicci de’ Medici y su mujer Piccarda Bueri.

¿Te has fijado en la decoración de la cúpula más pequeña de la Sacristía Vieja?
Sobre fondo de azurita, en pan de oro, aparece representado el cielo de Florencia en la noche del 4 de julio de 1442. Hay diferentes teorías sobre el porqué de la elección de esta fecha: unos porque se celebraba el Concilio de Florencia, otros por la llegada a la ciudad de René de Anjou… Sea como fuere, ¿sabes que hay otra capilla en Florencia que está decorada con el mismo techo?
Pista: te tendrás que desplazar a Santa Croce.
Púlpitos de la Pasión y la Resurrección
Donatello. Bronce, c. 1460-1466.
Estos dos púlpitos son las últimas obras datadas de Donatello (1386-1466). El maestro escultor florentino, ya septuagenario, sigue mostrando en estas últimas obras, ayudado indudablemente por sus discípulos -que las acabaron-, su habilidad en la técnica del relieve, en este caso llamado schiacciatto (se podría traducir como aplanado, aplastado, hundido).
Se tienen dudas sobre la uniformidad de los dos conjuntos. Se cree que podrían ser relieves que Donatello hizo para otros encargos y completó con otros para estos dos programas iconográficos: Pasión y Resurrección. El ensamblaje que podemos ver en la actualidad, cada uno sobre cuatro columnas que lo elevan, a ambos lados de la nave principal, se produjo con posterioridad a la muerte de Donatello, a mediados del siglo XVI.

A la izquierda, encontramos el Púlpito de la Pasión con las escenas: la Oración en el Huerto de los Olivos (lado del crucero), Cristo ante Pilatos y Caifás (hacia contrafachada), la Crucifixión y el Descendimiento de la Cruz (hacia la nave) y la Deposición en el Sepulcro (hacia el altar).

A la derecha, el Púlpito de la Resurrección con las Marías en el Sepulcro (lado del altar), Cristo Descendiendo al Limbo, Resurrección y Ascensión (hacia la nave), Pentecostés (hacia la contrafachada) y El Martirio de San Lorenzo (hacia el crucero).
Te invito a mirar de cerca los relieves. Descubrirás el preciosismo y la destreza de las manos de Donatello al tallar hasta el más mínimo detalle de sus figuras.
Y por último, antes de abandonar la iglesia,
¿has descubierto ya la lápida de la tumba del mismo Donatello? Pues es entre estos muros donde fue enterrado el genial escultor.

Antes de cruzar la puerta que da salida al Claustro, alza tu mirada para ver la Cantoría (c. 1460) también de Donatello. Fíjate en su minuciosa decoración de mármol policromado.


Claustro de los Canónigos
Proyectado por Brunelleschi (1446) y ejecutado por Manetti (1457-1460).

Es el claustro principal del complejo, permite el acceso desde la billetería de la Biblioteca Laurenziana hacia la misma situada en la planta superior, y a su vez da acceso a la iglesia.


Tiene una doble logia, con arcos de medio punto en el piso inferior y arquitrabe en el superior, y se accede desde el lado izquierdo de la fachada. Antiguamente aquí se ubicaban las viviendas de los canónigos y los distintos espacios de la vida monástica.
Biblioteca Laurenziana
Como he explicado al principio, el acceso a este espacio no está incluído en el billete que da acceso a la Basílica. La entrada a la billetería está en una puerta que encontrarás a la derecha de la fachada inconclusa de la iglesia y que da acceso al Claustro de los Canónigos. Aquí tienes la ficha.
Biblioteca Laurenziana
[Biblioteca Medicea Laurenziana]
P.za di San Lorenzo, 9
T: 5€. Hay opción de entrada gratuita. Reservar en caso de visita de grupo.
H: L-V: 10 a 13:30h. S, D y F: cerrado. Cierran el acceso a las 13:00h.
La entrada incluye únicamente el acceso al Claustro de los Canónigos y a la Biblioteca situada en la planta superior.
El vestíbulo

La Biblioteca Laurenziana (a la que se accede a través de unas escaleras desde el Claustro de los Canónigos) constituye uno de los legados arquitectónicos más importantes de Miguel Ángel (1475-1564). El papa Clemente VII (Giuliano de Medici), sobrino de Lorenzo el Magnífico, le encargó al genial artista en el año 1524 que proyectara un recinto para la valiosa colección de manuscritos de la familia Medici. La falta de medios económicos retrasó los trabajos, de manera que la biblioteca no pudo ser inaugurada hasta el año 1571. El vestíbulo concebido por Miguel Ángel es una obra maestra de la arquitectura manierista: sus distintos elementos carecen de función sustentante alguna y responden única y exclusivamente a finalidades de ilusión óptica.
Sobre un espacio interior de tan sólo nueve metros cuadrados, Miguel Ángel proyectó un conjunto que pretende asemejarse un patio abierto: las paredes, en las que se ha acentuado al máximo la verticalidad, simulan ser fachadas exteriores. La escalinata curva que conduce a las estancias de la biblioteca domina todo el recinto.









La sala de lectura
En comparación con las reducidas dimensiones del vestíbulo, la sala de lectura de la planta superior resulta asombrosamente grande. La partición arquitectónica de las paredes imita las fachadas exteriores de los edificios, al igual que en el vestíbulo de la biblioteca. Pero en este caso se pretende acentuar con ello la horizontalidad de la sala. Con más de 46 metros de longitud, está dividida por dos filas de bancos, llamados «plúteos», que tenían la doble función de atril y almacén.

Es de destacar el patrimonio bibliográfico que allí se conservaba, único por su valor filológico y artístico. Los manuscritos y libros impresos antiguos, dispuestos horizontalmente dentro de los pupitres, estaban divididos según temas: patrística, astronomía, retórica, filosofía, historia, gramática, poesía, geografía, y las tablas de madera colocadas a un lado de cada plúteo contenían una lista de los libros que contiene. Esta disposición se mantuvo hasta principios del siglo XX, cuando los manuscritos fueron trasladados a sus actuales áreas de almacenamiento.
Las Capillas Medíceas
Para visitar lo que nos queda del complejo de San Lorenzo, debemos volver a salir a la calle y dar la vuelta a la basílica. En la Piazza di Madonna degli Aldobrandini, -tras la cúpula de tejas rojas y el campanile-, encontraremos la entrada a este tercer espacio, que depende de los Museos Nacionales desde 1869. En este caso, actúa como subsede del Museo Nazionale del Bargello.
Capillas Medíceas
[Museo Nazionale del Bargello]
Piazza di Madonna degli Aldobrandini, 6.
T: 9€. Reducido: 2€. Estancia secreta de Miguel Ángel: 32€. 1er Domingo de mes: gratis.
Billete conjunto con los museos nacionales de Florencia (Bargello, Cap. Medíceas, Orsanmichele…) durante 72h: 21€.
H: X-L: 8:15-18:50. M: cerrado. Acceso cerrado 40 minutos antes del cierre.
La entrada permite acceder a la Capilla de los Príncipes, la Sacristía Nueva, (Estancia Secreta de Miguel Ángel) y Criptas Medíceas.
Desde su remodelación a finales de 2023, el museo de las Capillas Medíceas cuenta con una nueva salida, que permite visitar la Cripta de Lorena tras décadas cerrada y además permite descubrir una sección de las antiguas murallas medievales florentinas que surgieron durante las excavaciones. El museo también cuenta con una nueva y amplia librería y modernas instalaciones. Además, se abrió al público por primera vez la Sala Secreta de Miguel Ángel, que contiene los dibujos al carboncillo del maestro en las paredes.
Si te interesa visitar la Estancia Secreta de Miguel Ángel, no se te olvide reservar tu entrada con antelación en la web del museo. A pesar del precio de la entrada, y que es un espacio sumamente pequeño, donde se dice que tuvo que esconderse Miguel Ángel, quizás te merezca la pena visitar este curioso e interesante lugar.
La Capilla de los Príncipes

En el año 1568 Giorgio Vasari le presentó a Cosme I los planos para construir un mausoleo para los duques de Medici. Pero la realización del proyecto se postergó hasta el año 1605 y al final lo dirigió el maestro de obras Matteo Nigetti, a partir de un modelo realizado por Giovanni de Medici. Éste amplió considerablemente los planos primitivos y les confirió la opulencia que actualmente presenta la Capilla de los Príncipes.
Se trata de un recinto de planta octogonal, cubierto con una cúpula que sobresale visiblemente por encima de los tejados de la ciudad. Los trabajos de construcción se prolongaron durante varios siglos. En el año 1826 se cerró la cúpula y algo más tarde se dejó inconclusa la ornamentación interior.
No se escatimaron costes ni esfuerzos en las lujosas decoraciones en piedra dura. De todos los rincones de Europa se hicieron traer los materiales más preciosos, que fueron labrados con admirable precisión artística. Los monumentales sarcófagos de los Grandes Duques de la Toscana (Fernando I, Cosme II, Fernando II, Cosme III, Francisco y Cosme I) están adosados a las paredes laterales.



Sacristía Nueva de San Lorenzo
Miguel Ángel Buonarroti. 1520-1534.

Un corredor une la Capilla de los Príncipes con la Sacristía Nueva, denominada así para diferenciarla de la Sacristía Vieja de Brunelleschi. Al igual que la anterior, pero con un siglo de diferencia, la Sacristía Nueva fue concebida también como capilla funeraria de la familia Medici.
A raíz de los trágicos acontecimientos familiares relacionados con la muerte de los últimos herederos directos de la dinastía Medici: los primos Giuliano, duque de Nemours en 1516 y, sobre todo, Lorenzo, duque de Urbino en 1519, el papa León X (Giovanni de Medici, 1475-1521), maduró la idea de crear una monumental capilla funeraria, -la Sacristía Nueva-, que se alojaría en el complejo de San Lorenzo.
La obra fue confiada a Miguel Ángel incluso antes de la cancelación definitiva del encargo de la fachada -de la que ya hablé-. El «artista universal» proyectó la Sacristía Nueva (Sagrestia Nuova) como mausoleo de los Medici al incorporar al espacio las cuatro tumbas: la de Lorenzo el Magnífico (1449-1492) y su hermano Giuliano (1453-1478). la de Giuliano (1479-1516, hijo de Lorenzo el Magnífico) y Lorenzo, duque de Urbino (1492-1519).

La muerte de León X en 1521 suspendió el proyecto sólo por un breve tiempo, pues ya en 1523 fue elegido su primo Giulio, que tomó el nombre de Clemente VII y confirmó este encargo a Miguel Ángel. Un trabajo un tanto particular, al proyectar la sacristía y dirigir su construcción, realizar la ornamentación escultórica y pintar los frescos de las paredes. El genial artista debía hacer uso de sus dotes de arquitecto, pintor y escultor para lograr un conjunto armonioso, casi como si se tratara de una obra de arte integral. Por desgracia, el proyecto nunca llegó a completarse. Cuando Miguel Ángel se trasladó a Roma en el año 1534, después de catorce años de trabajo con diversas interrupciones, solo dejó terminadas un par de estatuas. En el año 1546 Giorgio Vasari y Ammanati, añadieron las figuras inacabadas en su disposición actual.



Los numerosos bosquejos que realizó Miguel Ángel de los sepulcros de la familia Medici, son una prueba de la tenaz búsqueda por parte prueba del artista de una solución satisfactoria para la tarea que había encomendado. La erección de un monumento sepulcral en el centro de capilla, prevista en los primeros proyectos, dejó paso finalmente a una serie tumbas adosadas a los muros laterales. Las figuras sedentes de los duques dirigen su mirada hacia la pared de la entrada, donde debía ubicarse el doble sepulcro de los hermanos Lorenzo el Magnífico y Giuliano que no llegó nunca a realizarse.






Sin embargo, las tumbas de los dos capitanes están formadas por un sarcófago curvilíneo coronado por dos estatuas reclinadas con las Alegorías del Tiempo: en la tumba de Lorenzo, el Atardecer y el Alba, mientras que en la de Giuliano, la Noche y el Día. En un apogeo de impulso manierista, las figuras macizas con miembros poderosos parecen pesar sobre los sarcófagos como para romperlos y liberar las almas de los difuntos, representados en las estatuas colocadas sobre ellos. Insertadas en un nicho en la pared, las estatuas no están tomadas del natural sino idealizadas en actitud contemplativa: Lorenzo en pose pensativa y Giuliano con un repentino movimiento de cabeza.

La estatua colocada en el altar con la Virgen de los Medici es un símbolo de la vida eterna y está flanqueada por las estatuas de los santos Cosme y Damián (protectores de los Medici) realizadas según un diseño de Buonarroti, respectivamente por Giovanni Angelo Montorsoli y Raffaello da Montelupo.
En cuanto a la arquitectura, como resulta evidente, Miguel Ángel concibió la estancia inspirándose en la Sacristía Vieja (Sagrestia Vecchia) de Filippo Brunelleschi, construida un siglo antes. El recinto, de planta cuadrada cubierta con cúpula hemiesférica, sigue en su decoración el modelo establecido por Brunelleschi. Sin embargo, el genial artista se propuso realizar diversas innovaciones. Así, Miguel Ángel añadió un espacio intermedio debajo de la cúpula artesonada y confirió a la sala un aspecto mucho más dinámico e inquietante, debido en parte a su mayor altura.



Con la nueva musealización de 2023, podrás terminar tu visita visitando la tienda librería al lado de los restos arqueológicos de la antigua muralla medieval florentina y las Criptas Medíceas.


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